CARTA A MI JUGADOR NÚMERO 12

Querido jugador:


Conforme pasan los años y una adquiere experiencia se va dando cuenta de las cosas verdaderamente importantes de la vida. Yo tengo claro que mi familia es lo primero y el baloncesto, que gracias a Dios es mi medio de vida, es sólo lo más importante de las cosas menos importantes.


Estos días he tenido tiempo de reflexionar mucho sobre mi carrera como entrenador y una de las conclusiones a las que he llegado es lo mucho que te debo.


Hoy quiero darte las gracias por haberme ayudado a ser la persona y entrenador que soy y haberme ayudado a que el baloncesto, lo que un día sólo fue mi hobby, hoy sea mi medio de vida y el de mi familia.


Quizá no seas el mejor jugador del mundo, ni siquiera de tu equipo, en estos años han sido pocos los puntos o rebotes que has aportado al equipo pero eso es secundario. Hoy te doy las gracias por tu esfuerzo, por tu ilusión, por tu dedicación hacia mí y tu equipo que, sin jugadores como tú, no sería campeón de nada.


Hemos pasado muchas horas juntos en las que ha habido momentos buenos y otros en los que lo hemos pasado mal y todos esos momentos no hubieran tenido sentido sin ti.


En mi vida he entrenado jugadores muy buenos técnicamente, jugadores que me han hecho ganar partidos con sus actuaciones individuales y, aunque sé que también les debo mucho a ellos, fue gracias a ti que pudimos prepararnos, que pudimos entrenar 5×5 y trabajar para ser cada día un poco mejores.


Ahora que ya no estás conmigo espero y deseo que no cambies nunca, porque ser el mejor jugador no es lo más importante, no te hace mejor persona. Lo verdaderamente importante es tener valores, ser una persona íntegra, respetuosa y trabajadora y de eso tú andas sobrado como me has demostrado todos estos años en el equipo.


Que haya entrenadores que no te hayan entendido me da un poco de pena. Es triste ver que hay quien sólo se preocupa por los jugadores de más nivel y nos son conscientes de que, sin jugadores como tú, el baloncesto no existiría.


De ti aprendí que no necesito el reconocimiento de los demás para seguir trabajando duro. Que no necesito ser el mejor para trabajar con ilusión y cumplir con mis compromisos y obligaciones. Pero quizá lo más importante que he aprendido de ti, es a regalar una sonrisa a todos y a disfrutar de aquello que me gusta sin importar el resultado deportivo.


Nunca podré devolverte lo mucho que has hecho por mí pero trataré de compensarte tratando con respeto y admiración a todos los jugadores que, como tú, no se dejan intimidar por el entorno y que trabajan sin importarles lo que los demás piensen de ellos.


Gracias y hasta siempre.


Tu entrenador.
Nacho Gella Ciprés
Psicopedagogo y Entrenador de Baloncesto.

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